En los días pasados tuvimos la primera reunión con los padres que piden para sus hijos la catequesis de Primera Comunión en nuestra parroquia
En esta reunión, celebrada en varios turnos pues son muchos los padres que asisten y no caben en el salón, Don Juan Manuel, tras el saludo y la bienvenida paso a tener con ellos un profunda y seria reflexión. Bajo EL titulo "Que quiero decir cuando digo, voy a a puntar a mi niñ@ a la catequesis de comunión" proyectó una serie de imágenes impactantes; primero sobre lo que no es la primera comunión, para seguidamente pasar a una reflexión positiva sobre lo que pretendemos sea la Primera Comunión.
Tras la reflexión se entregó a los padres que la solicitaron la ficha de inscripción, en total 114
Creemos que fue una reunión enriquecedora, para padres y catequistas, en la que con toda sencillez y claridad intentamos que la celebración de los sacramentos -en este caso el de la Eucaristía- sea una verdadera celebración en lo que prime lo religioso.
Esto es lo que no queremos que sea la Primera Comunión:
Y esto es lo que nos gustaría:
La
Primera Comunión, lo sabéis, no es un acto social que hay que cumplir; es un
paso importante, un momento fuerte en el proceso de la iniciación cristiana de
vuestros pequeños.
Se
celebra alrededor de los nueve años porque es la edad en que la psicología
señala la hora de la madurez infantil en un desarrollo normal.
La
coherencia con el sacramento demanda que el niño aprenda, a su nivel, a contar
con Jesús, a ir teniendo un comportamiento cristiano dentro del pequeño mundo
de sus relaciones y acciones.
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La
Primera Comunión de vuestros hijos tendría que ser una oportunidad para
reavivar la fe de la familia. Y si queremos que la labor catequética no quede
malograda, los padres tendríais que ser los continuadores de la catequesis
parroquial en vuestras casas.
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Más
importante que organizar los detalles externos es que os preocupéis de ayudar a
vuestros hijos a rezar, a ser conscientes de la celebración religiosa, de la
escucha de la Palabra, del compromiso de fraternidad y amor al prójimo que la
participación en la Eucaristía conlleva.
Es
ésta una ocasión excelente para que recordéis a vuestros hijos que hay muchas
familias viviendo situaciones muy duras, de muchas carencias. Qué buena
oportunidad para que, en consonancia con el significado de la Eucaristía
– Pan
partido, Amor entregado– ,
los pequeños compartan con quienes nada tienen algo de lo que reciban como
regalo. Eso es educar en la fe y vivir la Eucaristía.
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La
Comunión no es un punto final, sino un punto seguido. La Primera Comunión es
primera porque se supone que luego vendrán otras, vividas no con menos alegría
y acompañamiento por la familia. Se supone así mismo que seguirá el proceso de
iniciación con otras catequesis o con la participación en grupos cristianos, de
adolescentes o jóvenes, hasta la incorporación plena a la comunidad, que es lo
propio de un cristiano bien identificado con su fe y capaz de dar en su vida
testimonio del Evangelio.
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En mi provincia un año y cinco meses para comunión entre los nueve y diez años. No vuelven a misa en su gran mayoría.
ResponderEliminarPrimera y última comunión.
Entre los catorce y quince años, la confirmación , claro por supuesto, los que continuaron asistiendo a misa .
Resultado: Viven una vida disoluta y hasta mueren asi.
El problema está en la familia los padres de esos niños han abandonado la fe en sus casas se vive como si dios no existiera
ResponderEliminarHay q empezar por catequizar a los padres
Anunciarles la buena nueva
Me faltaban dos meses para cumplir los siete años, pero sabia el catecismo de pe a pa, rezaba varias veces al dia con mis padres, mi madre me enseñó a hacer un pequeño examen de conciencia por la noche....En fin, nada que ver, por lo general, con lo que pasa ahora.
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