miércoles, 9 de enero de 2013

SONRÍE UN POCO


Cuando se proclaman las lecturas en la celebración de la Misa, no sabemos que sugieren en el corazón de cada uno...

Recuerdo una de aquellas campañas vocacionales, que hacíamos cuando estábamos en el Seminario. Santi,  había ido a la Eucaristía de un Asilo que llevaban unas religiosas. 

Bastantes ancianos asisten a la Eucaristía. Evidentemente, el seminarista lee las lecturas. 

Era un pasaje del  libro del Génesis, referido al nacimiento de Isaac: “Abraham tenía cien años, cuando le nació su hijo Isaac”. 

De los bancos sale una voz: “ ¡ CoooOOÑO ¡ “. 

Creo que lo demás es fácil imaginárselo... Desde luego Santí no acabó la lectura.

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