miércoles, 26 de junio de 2013

DE OTROS BLOGGER...


Este fin de semana andamos locos con el mercadillo parroquial de Cáritas. Anoche hasta las tantas, y hoy nos espera un buen día: misas dominicales, charanga, magia, pasacalles, aperitivo, barbacoa, venta solidaria, bar, exhibición de bailes regionales. Es una maravilla. Más que por lo que se recauda, que hace falta, por ese ambiente de solidaridad, colaboración, presencia y fiesta que une a toda la parroquia y que además ayuda a comprender lo que es Cáritas en la iglesia.

Pues con este motivo me han hecho hace días una oferta de esas “que no se pueden rechazar”. Unos conocidos, gente “bien” me propusieron organizar una velada de cóctel, cena, copas y baile a favor de Cáritas. No es la primera vez, hace tiempo ya rechacé algo más sencillo aunque en la misma línea. 

Ahora la cosa es nueva. Viejos amigos, con los que me veo de vez en cuando me proponen un sarao por todo lo alto. Me garantizan algún político conocido, un famosete o dos, gente guapa y concurrencia asegurada. Hasta tienen pensado el hotel donde realizar el magno evento. Fantástico todo: cóctel, cena, baile, copas, regalos y los beneficios para Cáritas.

No he podido por menos de acordarme de Susanita, la amiga de Mafalda, en un texto que incluso he escuchado citar al cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco: “hagamos una fiesta de esas con manjares muy ricos, y así sacaremos dinero para comprar esas guarrerías que les gusta comer a los pobres". Por supuesto que he dicho que no. Cáritas es mucho más que recaudar y repartir. Cáritas es la misma caridad de Cristo que nos urge a vivir de otra manera y entregar por Él mismo nuestra vida a los hermanos. Cáritas es fe, es Cristo en el centro, y desde ahí compartir, estar con, ser solidario y aprender a vivir de otra manera más sencilla, más evangeliza, más fraterna y austera.

Mis amigos no lo han comprendido. Me dicen que hay que ver cómo soy, que teniendo a mi disposición hotel, gente, todo organizado, creo que hasta nos regalaban un viaje para sortear, me niegue. A ver, Jorge, me dicen: ¿no estás tan ilusionado con Cáritas, no tenéis necesidades, no os hace falta ayuda? Sí, claro, pero no a cualquier precio.

No hay quien os entienda. Nos molestamos en pensar todo y ahora dices que no. Ya se lo dije: es que los curas somos muy raros, y los que trabajamos en Cáritas más. Y si encima somos de los de camisa negra y tirilla ni os cuento…

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