viernes, 4 de junio de 2021

OCTAVA DEL CORPUS: INVITACION


En nuestra ciudad, lo que se refiere a la festividad del Corpus Christi, con su elemento más peculiar que es la procesión eucarística corresponde, como es de uso común en lugares con varias parroquias, a la de Santiago, que es la matriz (es decir, la única parroquia durante varios siglos, hasta que se erigieron otras). Por eso, una vez concluida la celebración del Corpus, como comunidad parroquial, nos disponemos a ofrecer al Señor Sacramentado el homenaje de nuestra piedad, dedicando al augusto sacramento del altar una “piadosa octava”, (pues ya sabemos que propiamente, en la liturgia de rito romano solo quedan actualmente las octavas de Navidad y Pascua).

Esta “octava” nuestra consiste fundamentalmente en una semana muy centrada en la Eucaristía, culminando el domingo “octava” del Corpus, con una procesión eucarística, en el entorno inmediato al templo parroquial, como profesión de fe de la comunidad parroquial en el “Misterio de la fe”, es decir, en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Un año más, con las modificaciones que imponen las circunstancias que atravesamos, nos disponemos a “prolongar” la fiesta del Corpus, a nivel parroquial, con estos días de oración, alabanza y reparación, en torno al Santísimo Sacramento del altar que es, en definitiva, el centro de nuestra fe, esperanza y caridad, fuente y culmen de la vida cristiana.

Ojalá que estos días eucarísticos,  sean también ocasión para que muchas personas, “desaparecidas” en el “naufragio” que ha supuesto el coronavirus para la vida de fe en comunidad, regresaran a sus prácticas religiosas habituales, pues se siente y echa de menos la falta de muchos feligreses habituales, que no han vuelto por la parroquia desde que comenzó toda esta situación, que gracias a Dios va pasando, y ya muchos están vacunados.

En todo este tiempo no hemos tenido que lamentar ningún percance relacionado con esta enfermedad. Hemos seguido en todo lo que se refiere a la vida litúrgica normalidad, sin estridencias, ni imposiciones extrañas, arbitrarias e irreverentes; nuestra parroquia ha sido un lugar seguro, y en todo momento hemos sentido la presencia de Dios y la intercesión de la Virgen, evitando los miedos infundados, tan contrarios a la fe y la confianza.

¿No sería este el momento de volver a integrarse en la parroquia? ¿Merece Dios que le dejemos a un lado?

Que buena ocasión esta “octava” para regresar a la oración silenciosa en las mañanas a los pies del sagrario; a la participación en la misa vespertina diaria, y en el precepto dominical que nos configura como Pueblo de Dios; a las “horas santas” que tanto reparan el alma con la adoración y la oración de la liturgia de las horas, que nos une a la Iglesia universal, al rosario, rezado en comunidad, maravilloso encuentro con la Virgen cada día antes de la celebración de la misa, a nuestras devociones particulares...

Ahí os dejo el programa de la “Octava”, por si a alguien ayuda a seguir manifestando en comunidad la fe “para que el mundo crea”.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Sea por siempre bendito y alabado.




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