martes, 15 de junio de 2021

URBANIDAD EN LA PIEDAD


Dicen que los primeros peregrinos de Lourdes quedaban impresionados cuando veían hacer la señal de la cruz a Bernardita; lo hacía con tanta unción, que todos comprendían que en aquella joven nada había ficticio y todo lo que decía era verdad.

Los cristianos expresamos fe,  reverencia y respeto con varios gestos. Por ejemplo, al realizar la señal de la cruz, cuando nos arrodillamos en los momentos adecuados durante la Misa, y la genuflexión al pasar delante del Santísimo Sacramento.

La genuflexión es un acto de humildad que expresa nuestra fe en una autoridad superior a nosotros mismos. Este gesto manifiesta respeto y adhesión a nuestro Señor Jesucristo.

La genuflexión es el máximo signo de reverencia y adoración que prevé la liturgia, y por eso queda reservada al Santísimo Sacramento y a la Cruz, desde los Oficios del Viernes Santo hasta la Vigila Pascual.

En nuestros tiempos la genuflexión no está de moda, es decir, parece que no significara nada; muchísima gente pasa delante del Stmo. sin  ningún gesto que exprese su fe. 

ESTAR EN LA IGLESIA TIENE TAMBIÉN SUS REGLAS DE URBANIDAD


En la vida social hay unas formas, unas “reglas” de buena educación. Y la educación nunca pasará de moda. Los protocolos, son ritos que expresan la importancia de los acontecimientos. Una persona demuestra su nivel de educación cuando sabe comportarse de acuerdo a las normas de convivencia. A nadie por ejemplo se le ocurre ir a una boda en traje de baño.

También hay unos modos de tratar a Dios y de estar en una iglesia. Se la podría llamar la urbanidad de la piedad. Jesús le gustaba que se cuiden los detalles de urbanidad cómo se lo recuerda al fariseo Simón (Lc 7,36 ss). 

Hay una distancia infinita entre Dios y el hombre: el amor y la confianza que proceden de la filiación divina no conllevan una falta de respeto o igualdad de situación delante de nuestro Creador. Es por esto que debemos cuidar las posturas y los gestos. Todo pretende ser expresión de respeto y amor a Dios.

LA GENUFLEXIÓN AL PASAR DELANTE DEL SAGRARIO

La costumbre del pueblo cristiano es la de hacer genuflexión al pasar delante del Santísimo Sacramento cuando está expuesto o reservado en el sagrario.

Cuando no se puede hacer la genuflexión por imposibilidad física: edad, enfermedad, etc. se puede hacer una inclinación de cabeza, con pausa y atención, mientras se le dice algo cariñoso al Señor en el corazón. Aquí uno arrodilla el espíritu.

Seamos muy delicados en nuestro saber estar en la iglesia. No convirtamos la casa de Dios en lo que no debe ser, contribuyamos todos a que desde que se entra en una iglesia, hasta que se sale, todo nos ayude a encontrarnos con Dios. 

Y ver que los demás saben comportarse en el templo, edifica a quien lo ve, y es ya en sí una verdadera catequesis. Seamos todos, con nuestro "saber estar en el templo", catequistas de los que acuden por primera vez o de manera esporádica. Que cuando salgan, puedan decir: "Esa gente saben en lo que están".



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