martes, 4 de febrero de 2020

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ




La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, prepara la fiesta de San José -19 de marzo- dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta, en recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San José. En concreto, fue el Papa Gregorio XVI quien fomentó la devoción de los siete domingos de San José, concediéndole muchas indulgencias.

En nuestra parroquia la devoción a San José ha estado siempre presente; su imagen es de las que preside el retablo del altar mayor, y, hace años, su fiesta era solemnizada incluso con procesión por los alumnos de aquella famosa escuela de artes y oficios, que tanto prestigio y fama dio a Don Benito.

Por eso le honramos cada año con la devoción de los siete domingo -que comenzamos el pasado domingo dos de febrero-  en los que pedimos especialmente por la Iglesia, en estos tiempos de crisis y confusión por los que atravesamos, por las vocaciones al sacerdocio, especialmente en nuestra diócesis placentina, en este periodo de gravísima sequía vocacional, que amenaza con dejar sin pastores a nuestras parroquias, y para que nos conceda la gracia de una buena muerte, que es sin duda el negocio de mayor importancia de nuestra vida.


Para uso y devoción de los fieles, la parroquia ha editado en forma de tríptico el siguiente guion, tal y como lo rezamos aquí, una vez reservado el Santísimo tras la hora santa de los domingos.




sábado, 1 de febrero de 2020

UNA CATEQUESIS "CON MOVIMIENTO"


No hay nada mas contrario a los niños que el sedentarismo y la pasividad. Necesitan de continuo el movimiento, la novedad, la sorpresa... y por eso no hay mas remedio que utilizar en la catequesis recursos que incluyan estas características.

La ocasión nos la brindó el pasado domingo 26 de enero la fiesta del Niño Jesús de Praga, entronizado solemnemente al principio de la Misa de las 12, en la que hay una importante presencia de niños. 

En el "Domingo de la Palabra de Dios", el Niño Jesús nos recordó que él es la Palabra hecha carne, la única Palabra que salva; y en la "Jornada de la Infancia Misionera" -que se celebraba el mismo domingo- que todos hemos de predicar el Evangelio con nuestra vida y ser testigos de su amor.

Una hermosa celebración, que acabó con un beso al "Pequeño Grande" (así se le conoce entre sus devotos de todo el mundo), el gran amigo de los niños; y para completar la fiesta, reparto de golosinas y globos en el atrio parroquial.


Al grupo de Julia correspondió el pasado domingo la colaboración especial en la liturgia: Procesión de entrada, oración de los fieles, ofrendas.




Nuestro querido Carlos ejerció con toda solemnidad y propiedad el oficio de "mayordomo del NIño Jesús de Praga", ya que es el donante de la imagen. Al finalizar la misa dedicó unos versos al Niño.