Una parroquia no es el templo, porque la Iglesia son todos los bautizados, "piedras vivas del templo espiritual" como escribe el apóstol San Pedro en su primera carta; pero toda parroquia necesita un templo para poder reunir a sus feligreses y dar culto a Dios.
En el "arreglo parroquial" de 1896 las parroquias de nueva creación fueron dotadas de templos, que, como ya se ha dicho, nunca fueron construidos exprofeso para este fin, si no que se utilizaron edificaciones ya existentes, en su mayor parte ermitas, que habían quedado insertas en el núcleo poblacional al expandirse este, o en el caso de Hervás, la iglesia de un convento extinguido.
En el caso de nuestra parroquia, se le dio sede en una iglesia construida de nueva planta pocos años antes, en el norte de la población, en el conocido como Barrio de San Gregorio, gracias a la dotación testamentaria de Doña Consuelo Torre Isunza, dama dombenitense que empleó su peculio en obras de caridad y apostolado.
El templo había sido finalizado en 1888, con la intención de servir de ayuda y desahogo a la única parroquia de entonces (al igual que su gemelo de San Juan) pero lo cierto es que al párroco de Santiago nunca le convino darle uso y permanecía cerrado.
Tenemos por lo tanto que, en 1de julio de 1896, comienza a funcionar en Don Benito una nueva parroquia con el título canónico de SANTA MARIA (sin más añadido) utilizando como sede la Iglesia de Ntra. Sra. del Consuelo, existente antes de la fundación de la parroquia.
Desde entonces está iglesia viene siendo la casa madre y querida de todos los que formamos la feligresía de Santa María; en ella se centra el culto diario, la celebración de los sacramentos y toda la vida de la parroquia. Sus sólidos muros nos recuerdan la firmeza de la fe, que la parroquia "hogar de las almas" alimenta y fortalece.
Con motivo de su conversión en parroquia, se dotó a la Iglesia de pila bautismal, que es el elemento que distingue a las iglesias parroquiales, pues a ellas se reserva de ordinario la administración del bautismo, y por eso, solo en ellas, hay pila bautismal. Santa María conserva con veneración la suya, que es la original, en la que tantas generaciones han sido engendradas en la fe cristiana, y por eso merece toda nuestra estima y cariño.


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