martes, 16 de febrero de 2016

EJERCICIOS ESPIRITUALES EN LA VIDA ORDIANRIA



San Ignacio de Loyola propuso los ejercicios espirituales como un modo de ayudar a encontrarse con Dios y desde ahí orientar la propia vida. Un encuentro donde se busca sentir y gustar el amor de Dios “por dentro” para transmitirlo después “por fuera”, en cualquier circunstancia y momento.


Existen muchas maneras distintas de hacer ejercicios, pero nunca puede faltar un acompañamiento personal o en grupo. Se pueden hacer en parroquias, comunidades, grupos, incluso personalmente y ahora también online. ESTA ES LA MODALIDAD QUE TE OFRECEMOS: El participante recibe una serie de ejercicios que se pueden hacer en casa: oraciones, lecturas breves, cuestionarios... Una vez al mes se tiene  un momento de encuentro con todo el grupo de personas que siguen los ejercicios para la oración compartida y la mutua animación en el camino de la vida espiritual.


SI ESTAS INTERESADO Y QUIERES INFORMARTE ACUDE A LA REUNIÓN QUE TENDREMOS EN NUESTRA PARROQUIA EL
 JUEVES 18 DE FEBRERO
A LAS 20.30 H.


Está organizado  por la
Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral
  y el
 Arciprestazgo de Don Benito
El responsable diocesano es el sacerdote Don Tomás Rubio
y el coordinador para la zona Don Jesús Fernández, vicario parroquial de Santa María.

Soy sacerdote. Desde niño me enseñaron a respetar a los demás. en el seminario me educaron en la libertad. He intentado no ofender nunca a nadie por sus creencias o formas de pensar; tengo familiares y amigos de izquierda y de derecha, casados por la iglesia, por lo civil, y simplemente parejas de hecho. Nunca he marginado a nadie por su sexo o condición sexual. Jamas he intentado imponer nada a nadie, aunque todos los días rezo para que todos descubran el camino de la fe, de la bondad y de la belleza del Evangelio que a mi me hace feliz, y no me quiero guardar para mi solo. No se lo que hago mal para que mi fe, mis creencias, mi vida, tenga que ser todos los días insultada por los que no piensan lo mismo que yo. Creo que no me lo merezco y estoy harto. Yo no voy por la calle insultando a la gente por como viste, aunque muchos se mofen de mi traje clerical, ni aprovecho el micrófono ni a quienes tengo delante para hacer escarnio de las cosas que para otros son importantes por ridículas que a mi me parezcan. Yo nunca me he metido con nadie y me gustaría que hicieran lo mismo conmigo, que para eso vivo en un país, se supone, democrático y moderno.

Juan Manuel Miguel Sánchez