Como
culmen y corona de la “Semana Eucarística”, en la tarde del pasado domingo 25
de junio, celebramos la procesión con el Santísimo Sacramento en “la Octava del Corpus”.
La
tarde, después del intenso calor de los días precedentes, fue del todo
desapacible y tormentosa, con constante amenaza de lluvia y un viento que acabó
desbaratando la decoración de las calles, e incluso impidiendo erigir en la vía pública el ambicioso y monumental altar que la Hermandad de la Oración en el Huerto tenía
previsto levantar, con representación de los cinco misterios dolorosos, en este
año en que han bendecido la imagen de su titular Ntra. Sra. del Rosario. Tuvieron que conformarse con exponer las imágenes en el zaguán del antiguo asilo. Así
mismo el altar de la
Asociación de San Gregorio fue montado bajo cubierto.
No
pasó lo mismo con los otros altares: El de la Cofradía de Ntra. Sra. de
la soledad, dedicado este año a la
Virgen de Fátima, en el centenario de las apariciones; el de
Cáritas Parroquial que además ambientó la calle con las obras de misericordia,
o el que algunas catequistas elaboraron en la fachada del centro parroquial.
A
última hora el fuerte viento amainó, quedando una tarde primaveral que permitió
celebrar con toda normalidad la procesión, tras la misa solemne, cantada por la Coral Parroquial, y que ofició Don Luciano Alberca, al que
agradecemos su presencia y ayuda. El cuerpo de acólitos de la Oración en el Huerto
prestó la solemnidad que acostumbra a estos brillantes cultos.
La
música que ambientaba las calles, la compostura del cortejo propiciado por los
hermanos de orden de la Soledad,
unidos a la devoción y saber estar de los fieles que participaron hizo de
nuestra procesión una auténtica manifestación de fe y de devoción al Santísimo
Sacramento del altar, dejando en todos un regusto de religiosa satisfacción y
fervor.
En
cada uno de los altares nuestro párroco dirigió una tan oportuna como
breve consideración alusiva a lo que
estábamos celebrando.
Eran
sobre poco mas o menos las 22.00 h. cuando el Santísimo entraba en el templo
parroquial, a los acordes del Himno Nacional –igual que había salido- dando por
finalizado el acto con la bendición eucarística, tras la cual Don Juan Manuel
agradeció a todos su presencia y colaboración.