Desde el año 2015 funciona en nuestra parroquia lo que entonces llamamos -siguiendo la frase y la idea acuñada por el Papa Francisco- "PUERTAS ABIERTAS".
La finalidad de este iniciativa, era y es, posibilitar que el templo parroquial se mantuviera abierto el mayor número de horas posible, sin estar nunca solo. Para eso se convocó a voluntarios que, manteniendo turnos de media hora de presencia en el templo, lo hicieran posible.
La iniciativa ha perdurado a lo largo de todos estos años. Muchas personas se han mantenido en sus turnos desde el principio, otras han tenido que irlo dejando por causas diversas, entre ellas los achaques de la edad, y otras se van incorporando, de tal manera que nunca faltan adoradores (lo ideal es que siempre haya al menos dos).
A los primeros que les hace bien -cómo me han confesado varios- es a ellos mismos, pues el compromiso de no faltar a la media hora (que en muchos casos suele alargarse) les garantiza un rato de oración; y en segundo lugar, una iglesia abierta es siempre una invitación a parar en el quehacer cotidiano, entrar a saludar al Señor presente en el Sacramento, cumplir con devociones que mantienen en muchos casos la fe de gentes sencillas, o simplemente recibir de los que están en la iglesia alguna información que se solicita y de la que pueden orientar.
Al comenzar el nuevo curso, invitamos a participar en PUERTAS ABIERTAS, inscribiéndose en los turnos de vela.


