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miércoles, 9 de septiembre de 2026

LA ADORACION EUCARISTICA Y LA VIDA PARROQUIAL

 


El Código de Derecho Canónico dispone que las iglesias donde se reserva la Eucaristía deben permanecer abiertas varias horas al día para que los fieles puedan orar ante el Santísimo. También establece que el párroco debe procurar que la Eucaristía sea el centro de la comunidad parroquial.

La adoración eucarística debe estar vinculada a la celebración de la Misa y a la vida sacramental. No debe convertirse en una alternativa a la participación dominical (hay personas que van con gusto a una "adoración del Santísimo" y luego no participan en la misa dominical), ni en una devoción separada de la confesión, de la comunión digna y de la caridad cristiana. Tampoco en un rato de oración intimista y sensiblera a gusto de los que la organizan, con menosprecio de toda la normativa litúrgica que rodea al culto eucarístico fuera de la misa. La exposición y adoración del Santísimo Sacramento es un acto de culto litúrgico, lo que quiere decir, entre otras cosas, que debe someterse a la regulación que de este culto hace la Iglesia mediante las correspondientes rubricas de los libros litúrgicos debidamente aprobados.

Una parroquia eucarística es aquella en la que: la Misa se celebra con fe y dignidad; se facilita la confesión frecuente; el sagrario ocupa un lugar visible y digno ( a ser posible en el centro de donde habitualmente se celebra la Santa Misa); se respeta el silencio sagrado; se ofrecen horarios estables; la contemplación se transforma en servicio y misión.

Esto queremos nosotros que sea la adoración del Santísimo Sacramento en nuestra parroquia. Os invitamos a todos a participar con este espíritu, especialmente a los que tenéis alguna encomienda pastoral, y necesitamos llenarnos de la fuente de agua viva que es Cristo Eucaristía, pues nadie puede dar lo que no tien


sábado, 5 de septiembre de 2026

LAS CIFRAS DE ESTE BLOG.

 





jueves, 3 de septiembre de 2026

CONVOCATORIA CATEQUESIS DE PRIMERA COMUNION



Aunque no me gusta hablar de "curso",  pues en las parroquias no hay "vacaciones"; es cierto que durante el insufrible verano, algunas actividades cesan temporalmente, pero la mas importante de todas, que es dar gloria Dios, esa no cesa nunca, y está por encima de todos los cansinos planes pastorales con los que, al empezar cada curso, nos abruman los obispados a papeles, sin ir casi nunca a lo esencial y concreto.

En lo que se refiere a la  catequesis sí podemos decir que "retomamos el curso". 

Para quien esto escribe, siendo la catequesis una de las actividad en la que mas tiempo gasta y mas ilusión pone cada curso es, sin embargo, la menos gratificante de todas, pues es consciente que después de tantos meses de dedicación, de tiempo, de recursos, de actividades, de ilusión, empleados en la catequesis, cuando llegue la primera comunión se acabó todo, y nunca mas volveremos a saber de  niños y familias.

Y queda el resabio de pensar que cada nuevo curso, al convocar la catequesis de primera comunión, lo que se está convocando es el fomento del consumismo, de la incoherencia y del sinsentido que suponer preparar a unos niños para recibir un sacramento al que no volverán a acercarse -con lo que esto supone de desvincularse de la vida de fe-  , por la simple razón de que a sus padres les interesa poco o nada la religión. Sinceramente cada mayo, cuando acaban las comuniones, y en las misas del domingo ya no hay casi ningún niño, pienso el "gran feo" que le hacemos a Dios nuestro Señor, como diciéndole: "Ahí te quedas, fuiste nuestra excusa perfecta para nuestra fiesta, pero tú y tus cosas no nos interesan".

Estas líneas, que parecen a primera vista un tanto pesimistas y derroteras, lo serian si, visto lo visto, uno se conformara con los mínimos y se limitará a "cumplir el expediente" sin poner en ello cada curso el corazón, con el único fin salir airoso del paso, evitar polémicas y quedar bien; no es el caso, pues uno vuelve de nuevo a convocar unas catequesis, para unos niños que lo merecen todo, aunque no encuentren en sus familia -con sus excepciones, que "haberlas haylas"- un caldo de cultivo para vivir la fe que intentamos transmitirles.

En esta labor  hay que quitarse el sombrero ante un grupo excepcional de mujeres -gran tesoro de esta parroquia-  que, con años de experiencia, ilusión, capacitación, fe y amor a la Iglesia y a la parroquia, retoman cada curso con bríos la tarea catequística, sin mas recompensa que la que el Señor ha prometido a los que trabajan por la extensión de su Reino en la tierra. A ellas mi reconocimiento y gratitud, y mi admiración. 





miércoles, 2 de septiembre de 2026

SEGUIMOS CON PUERTAS ABIERTAS



Desde el año 2015 funciona en nuestra parroquia lo que entonces llamamos -siguiendo la frase y la idea acuñada por el Papa Francisco- "PUERTAS ABIERTAS".

La finalidad de este iniciativa, era y es, posibilitar que el templo parroquial se mantuviera abierto el mayor número de horas posible, sin estar nunca solo. Para eso se convocó a voluntarios que, manteniendo turnos de media hora de presencia en el templo, lo hicieran posible.

La iniciativa ha perdurado a lo largo de todos estos años. Muchas personas se han mantenido en sus turnos desde el principio, otras han tenido que irlo dejando por causas diversas, entre ellas los achaques de la edad, y otras se van incorporando, de tal manera que nunca faltan adoradores (lo ideal es que siempre haya al menos dos).

A los primeros que les hace bien -cómo me han confesado varios- es a ellos mismos, pues el compromiso de no faltar a la media hora (que en muchos casos suele alargarse) les garantiza un rato de oración;  y en segundo lugar, una iglesia abierta es siempre una invitación a parar en el quehacer cotidiano, entrar a saludar al Señor presente en el Sacramento, cumplir con devociones que mantienen en muchos casos la fe de gentes sencillas, o simplemente recibir de los que están en la iglesia alguna información que se solicita y de la que pueden orientar.

Al comenzar el nuevo curso, invitamos a participar en PUERTAS ABIERTAS, inscribiéndose en los turnos de vela.